VENDER EL ALMA POR AMOR

Cuando uno crece en Colombia, soñar con un mejor futuro se resume en una sola palabra: emigrar. Podemos decir que lo mismo sucede en Siria, un país fragmentado de donde sus ciudadanos tratan de huir con lo poco que tienen a su alcance. Huir, emigrar o transitar, son verbos que han acompañado a la humanidad desde sus inicios hasta la llegada de otras palabras como frontera o visa. Desde entonces todo ha cambiado. Ya no se puede huir, emigrar o transitar sin tener documentos que prueben que uno se ha “ganado” ese derecho, que uno es idóneo para hacer parte a la tierra a donde va. En The Man Who Sold His Skin lo resumen con la siguiente cita:

“Vivimos en una época muy oscura donde sí eres sirio, afgano, palestino y demás, eres una persona non-grata. Se cierran las puertas.”

Jeffrey Godefroy

La premisa de la cinta es la de una migración a cualquier costo. El protagonista Sam (Yahya Mahayni) es un refugiado sirio que desear estar con la mujer que ama, pero que por cuestiones de la vida y las diferencias de clase, ésta termina mudándose a Europa en el marco de un matrimonio arreglado. Es allí cuando Sam decide hacer todo lo que pueda para ir tras ella a como dé lugar, sin importar que más allá de vender su cuerpo, deba vender también su alma. Este deseo será como abrir la caja de Pandora para él, pues desatará una serie de infortunios que lo llevarán a cuestionarse sobre su humanidad y en cierta medida sobre su valor como mercancía.

The Man Who Sold His Skin a grandes rasgos es una sufrida historia de amor contemporánea, pero que a alrededor de dicha historia, se hacen presentes otras ideas que van tomando mayor resonancia con lo que respecta al arte contemporáneo, ya que se muestra este de manera satírica, con su deseo de figurar constantemente en nuevos espacios y sus círculos decadentes que gozan de un sinnúmero de privilegios. Una élite que, con un nombre o un gesto, logran abrir un sinfín de puertas y oportunidades. Sam pasará de ser un paria a el mayor objeto de deseo para esta élite que poco a poco va consumiendo su alma y olvidando que más allá de una obra de arte, Sam es un ser humano también.

Esta deshumanización que expone la película también funciona como crítica de lo que ha llegado a ser la crisis de los migrantes sirios en Europa. Ya nadie en el viejo continente se escandaliza con los afganos, sirios o palestinos que se ahogan en las aguas del Mediterráneo, pues se han convertido en parte del paisaje al ser otra noticia más de la semana. Solo son relevantes cuando sus acciones de desesperación hacen eco en las indiferentes calles de Europa. Entonces, The Man Who Sold His Skin, no presenta algo distinto o novedoso de lo que no tuviéramos conocimiento previo, sino que logra volverlo llamativo al establecer un diálogo entre estas dos ideas: cuando el protagonista accede a vender su piel para convertirse en la obra de arte de Jeffrey Godefroi (Koen De Bouw) y la mercancía de Soraya Waldy (Monica Bellucci). Sam ya no posee una vida propia porque ha dejado de ser un humano para convertirse en un objeto apetecido por las élites que le brindan una aparente libertad de movimiento para ir a cualquier lugar y todo solo a costo de perder eso poco que poseía, su vida, su alma. De esta manera, The Man Who Sold His Skin, logra de manera formidable este dialogo entre esas dos ideas, pues nos lleva a cuestionar los límites tanto del arte en diferentes espacios y el precio que pagamos con tal de ser aceptados al momento de emigrar.

La cinta concluye de forma positiva en general, ya que a pesar de este crudo debate alrededor del arte contemporáneo y la crisis migratoria que plantea, nunca deja de ser una historia de amor. Su final feliz deja al espectador insatisfecho, como con ganas de haber ido un poco más allá, lo nos lleva a reflexionar sobre ¿qué tan dispuestos estaríamos a perder nuestra humanidad solo con el fin de alcanzar una estabilidad, tal como lo hizo Sam?

De raíz

(AP Photo/Ivan Valencia)

A veces es necesario comprender cómo los sonidos del pasado se convierten en los ecos del presente. No lo digo porque sea pan de cada día en mi profesión de historiador, pero luego de lo sucedido con la policía hace unos días en Bogotá y las principales ciudades del país, es necesario entender que el problema no viene de los frutos, sino de la raíz. Podemos comenzar remitiéndonos al año 1946 cuando bajo el gobierno de Mariano Ospina se utilizó a la Policía Nacional como un instrumento para perseguir y oprimir a los enemigos del Partido Conservador Colombiano. Años después, durante el Bogotazo la policía tuvo un cambio de bando y se unió a las facciones gaitanistas de tinte liberal; pero esto duró poco, ya que el gobierno de Laureano Gómez estableció una férrea cacería para eliminar estas facciones por medio de los Chulavitas, la policía secreta del partido Conservador (que también podría considerarse un grupo paramilitar). 

Luego, con la llegada de Gustavo Rojas Pinilla en el año 1953 se anexó a la Policía Nacional como un componente que hace parte de las Fuerzas Militares dentro del Ministerio de Guerra (antiguo MinDefensa), transformando posteriormente su enfoque civil en uno militar. Así siguió operando hasta llegar a la nueva Constitución de 1991, donde se define nuevamente a la Policía Nacional como un cuerpo armado de naturaleza civil y por fuera del comando de las Fuerzas Militares… O al menos eso dice el papel, porque no tuvo mucha incidencia en la realidad, pues la Policía sigue siendo parte del Ministerio de Defensa y conservó privilegios de las Fuerzas Militares como el fuero militar y el acceso a la justicia penal militar.

Es por eso que al llegar a nuestros días tenemos una institución que ha modificado su discurso y se ha dotado de vías de hecho para establecer una normalidad que, por un lado, ofrece una cara amable y justa a cierto grupo de ciudadanos y al reverso una corrupta y abusiva que utiliza su posición de poder para cometer todo tipo de abusos. Por esa razón las acciones contra la policía no fueron un acto premeditado y calculado como lo intenta hacer pasar el Ministro de Defensa, ni mucho menos un plan de un grupo terrorista llamado ACAB (All Cops Are Bastards); no, estas acciones surgen de una fracción de la sociedad que le ha tocado la cara amarga de una institución que tiene fallas que llegan a su raíz y que se enfrenta material y simbólicamente a ellos en busca de una respuesta para el interrogante: ¿quiénes cuidan a la sociedad si en quiénes recae esa labor no son capaces de hacerla? Una fracción de Colombia que ha sido deshumanizada y que ahora grita en medio de la ira, la confusión y la impotencia que genera el no tener como responder a la pregunta previamente realizada.

La Policía Nacional necesita una reforma que venga desde arriba y la atraviese transversalmente en cada una de sus secciones, eso está claro, pues el problema ya no se arregla con un discurso de disculpas y una promesa de cambio. Es necesario que ella misma se replantee cómo debe conectarse de nuevo con la sociedad colombiana que la ve más como una amenaza que como una garante de seguridad. Dicha reforma no se logra por medio de clases de yoga, sino entendiendo que el problema viene de raíz debido a la forma cómo la misma policía se ha entendido a sí misma durante años: una fuerza armada civil de represión para defender el orden establecido bajo la figura de gobierno de turno. Por eso es que a final de cuentas el temerle o no a la policía acaba siendo un asunto de los azares de la vida, en donde a usted según su procedencia y apariencia puede conocer la cara amable de la institución al servicio de su comunidad; o por lo contrario se ve oprimido, violentado y hasta asesinado en el nombre de una ley que debería protegerlo como ciudadano y no servir de excusa para justificar los abusos de poder de una institución corrupta de raíz.

Opciones para la tusa del #DominGoT

Imagen tomada de: https://bit.ly/2YSFFj9

Hay una canción de La Oreja de Van Gogh que dice “que corto fue el amor, y que largo el olvido”, y entre nosotros, creo que esa es la mejor frase para definir nuestros domingos ahora que ha terminado Game of Thrones. Corto el amor porque la calidad nos duró solo 5 o 6 temporadas (acá no discutiré con nadie porque la calidad se vino en picada desde que mataron a Margaery Tyrell), pero largo el olvido porque ha estado con nosotros los últimos 9 años.

Ya, que ahora sí podrán descansar del mal karma que éramos todos sus fans llenando Twitter y otras redes sociales de miles de hashtags, memes y demás contenido audiovisual sobre la serie que confundía a quienes no seguían la serie. Game of Thrones indudablemente marcó un hito en la televisión y estableció reglas en el juego no solo para HBO, sino también para otras productoras que pronto empezaron a llenar sus parrillas con seriados épicos que evocaban historias medievales y heroicas como Vikings (2013) o Britannia (2018).

La partida de Game of Thrones, generó muchos sinsabores que eran visibles no solo en la fanaticada sino también en algunos de los actores al momento de hablar en entrevistas. Las múltiples inconsistencias en el guión se hicieron cada vez más evidentes, hasta el punto en el que lo que debió de ser la batalla más épica de todo Westeros, contra lo que sería uno de los enemigos más formidables de toda la televisión: The Night King, acabó siendo opacada (literalmente) por un corte súbito de su arco argumental. Se sentía como que la serie que alimentó las expectativas de muchos fanáticos a nivel mundial, estaba siendo despedazada a toda prisa con el fin de acabarla. El fin de Game of Thrones generó un espacio enorme que ni siquiera HBO sabe cómo llenar, pues ha concluido la que tal vez haya sido su serie más exitosa desde The Wire o The Sopranos.

No obstante, antes de que comience a cancelar su suscripción a HBO, a continuación le recomendamos tres seriados que debería considerar para solventar la tusa de series que dejó la partida de Game of Thrones. Puede que usted no los percatara, pero ahí está y realmente vale la pena darles la oportunidad a series de este calibre.

  • WESTWORLD (2016)

Imagen tomada de: https://bit.ly/2QtKL2k

¿Vaqueros, robots y abusos de poder? Tal vez suena algo descabellado pero Westworld tiene eso y más. Compuesto como una serie de drama y ciencia ficción, éste relata la historia de un parque temático en el viejo oeste, donde autómatas operan y trabajan con un discurso ya establecido de sus personajes, pero también tienen la posibilidad de interactuar con visitantes humanos que pagan una alta suma de dinero por ingresar y dar rienda suelta a sus más banales perversiones… O simplemente divertirse. El problema está cuando de estos autómatas comienza a desarrollar una especie de conciencia y toda la mentira de su mundo comienza a desmoronarse.

Westworld, es tal vez la apuesta más grande que tenga HBO en este momento y la que tiene mayor probabilidad de convertirse en el buque insignia de la compañía. La compleja trama de la serie, que está a la espera de su tercera temporada, nos permite regodearnos de las impecables actuaciones de Anthony Hopkins, Ed Harris, Eva Rachel Wood, entre otros. No quiero pecar dándole más spoilers, así que dele un chance a Westworld y le aseguro que hará que quiera visitar ese parque de diversiones tanto como Westeros.

  • BIG LITTLE LIES (2017)

Imagen tomada de: https://soc.att.com/2VP0Noz

Si lo suyo es más el drama con misterio proveniente de guiones bellamente adaptados, tal vez deba considerar a ver el éxito que ha sido Big Little Lies. Ambientada en una ciudad a la orilla del mar en California, esta serie relata la vida de tres mujeres con fuertes problemas emocionales en sus vidas personales. Sumado a ello, estas tres mujeres se ven involucradas en la investigación de un caso de asesinato que conmociona a todo el poblado donde viven. Es como si Desperate Housewives tuviera un encuentro con CSI.

Con un reparto de envidia: Nicole Kidman, Reese Witherspoon, Alexander Skarsgård y Meryl Streep; esta serie cuenta con diálogos y escenas maravillosas que logran conmocionar al espectador, demostrando cómo en una red de mentiras inocentes y pequeñas compartidas y sostenidas por una misma comunidad, todos pueden volverse letales.

  • CHERNOBYL (2019)

Imagen tomada de: https://bit.ly/2Wr0aWy

Esta miniserie nos ubica en el accidente nuclear de 1986, la que puede ser catalogada como una de las peores tragedias nucleares en la historia de la humanidad. Aquí, la mezcla entre el relato histórico, las conspiraciones para guardar silencio y una buena carga de drama, juegan como los protagonistas principales.

Chernobyl es un relato que narra la historia de los hombres y mujeres valientes que salvaron a Europa de convertirse en un desierto radiactivo. Asimismo, en nuestra era de las noticias falsas o fake news, esta serie es un eco que permite ver cómo la censura gubernamental y el manejo a cuentagotas de la información fueron errores crasos que hicieron perder valiosos segundos antes de la tragedia que mantiene a los espectadores al borde del asiento con cada episodio.

Con estas recomendaciones, esperamos que pueda alguno de nuestros lectores comenzar a pasar la tusa de Game of Thrones y el espacio que en blanco en la agenda de nuestros domingo.

Diversidad animada

El pasado 3 de septiembre se estrenó en Estados Unidos el capítulo final de la serie animada Adventure Time (Hora de Aventura en América Latina). Dicho episodio ponía fin a todas las aventuras que sus protagonistas, Finn el humano y Jake el perro han tenido a lo largo de los últimos 10 años en la Tierra de Ooo. No sobra resaltar que este ha sido uno de los proyectos más ambiciosos de Cartoon Network en los últimos años, pues su éxito la consolidó como una de las mejores series animadas de la reciente cultura pop y que ha servido para que otros caricaturistas que trabajaron en esta serie pudieran comenzar proyectos de animación propios.

El episodio final trajo consigo algo que los fans estábamos esperando desde hace un tiempo:  la confirmación de una relación discreta y algo silenciosa entre los personajes de la Dulce Princesa y Marceline la reina vampiro.  Lo que fue transmitido en el episodio como un beso tierno entre ellas, nos permitió mirar un poco más allá y entender que el show había cumplido con romper ese estigma que se tienen en las series animadas con respecto a personajes LGBTIQ y también a los que tienen limitaciones físicas e inseguridades. Esta tendencia ha permitido que las series animadas no solo lleven historias de aventuras a sus jóvenes espectadores sino también que lleguen a sentirse representados en lo que ven y de esta manera aprendan a tener más valentía, confianza y fortaleza en sí mismos. En pocas palabras les ha llevado algo de esperanza.

El caso de Adventure Time no es nuevo, ya hemos tenido otros productos animados en los cuales podemos encontrar personajes que apuestan por la diversidad y que a su vez no son relegados a roles secundarios. Sin ir demasiado lejos podemos tomar el ejemplo de Steven Universe, serie animada creada por Rebbeca Sugar cuya premisa es acerca de extraterrestres y tecnología. Recientemente dos personajes con un sexo no determinado (porque son gemas) pero de apariencia femenina tuvieron una boda. Sugar ha mostrado una actitud positiva en su producto respecto a enseñar que el mundo es un lugar diverso y es por ello que en su obra encontramos gran variedad de diversidades no solo en el ámbito sexual, sino también racial, social y de género, generando un impacto positivo en la industria de la animación. De esta manera Steven Universe ha llevado un mensaje de unidad y tolerancia a todos sus espectadores por medio de las aventuras de Steven y las Gemas de Cristal, en las que se han trabajado temas que podrían considerarse tabú, mediante analogías y representaciones que permiten entender la necesidad de hablar sobre diversidad a los jóvenes sin llegar a estigmatizar o idealizar.

Conservar este interés en mostrar la diversidad desde las series animadas se hace necesario ya que permite romper con estigmas arraigados y fortalece a los jóvenes con mensajes positivos sobre tolerancia. La diversidad no acaba de llegar, existe desde hace mucho, relegada en una esquina y ahora es cuando empieza a ser vista y a tener voz en nuestra cotidianidad. Es importante entender lo que se ha logrado con este tipo de series animadas enfocadas en públicos jóvenes que han permitido romper barreras y apuntar a que las próximas generaciones sean más conscientes que el mundo no es blanco o negro, sino lleno de colores. Estos ejemplos animados se atreven a mostrar sin temor que está bien ser diferentes y defenderse de imposiciones sociales con tendencia a normalizar y ser dañinas para el libre desarrollo personal. Todos debemos tener el derecho de poder existir y ser como somos sin temor a represalias.

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