Los Pseudo-pro-vida

 

Manifestantes provida en Neuquén – Argentina.
Imagen tomada de : https://bit.ly/2NtwJdX

Es importante clarificar que aquí no se expondrán posturas a favor o en contra del aborto. La reflexión va en torno a la doble moral, o mejor, falsa moral que muchos activistas, los cuales llamo pseudo-pro-vida, practican. Deseo evidenciar cómo estas personas, siendo o no religiosas, continuamente violentan su gran premisa.

Existe la necesidad constante en ellos de autodefinirse, etiquetarse u otorgarse títulos que muchas veces no son meritorios con el fin de que sus posturas o ideologías suenen más estructuradas e impactantes en la sociedad. Empecemos con su término de autodenominación “pro-vida”, realizando una búsqueda rápida del término en internet se encuentran definiciones en torno a lo mismo y las cuales se pueden simplificar: son anti-aborto. El punto es que se ha realizado un empoderamiento descarado del término y del concepto ‘vida’ por parte de estos movimientos, que además le agregan el prefijo ‘pro’ (a favor de), pretendiendo de esta manera mostrarse como los grandes defensores del universo. Lo cierto es que el término pro-vida suena bastante romántico porque, ¿quién habría de estar en contra de la vida?, ¿de la naturaleza?, ¿de los animales?. Así es, está en la misma génesis del hombre proteger su vida y su existencia.

Tristemente, esa premisa de autodefinición ‘pro-vida’, considero que tiene un mal uso de su significante, representa ahora a ese grupo de personas quienes poseen valores morales y que no tienen nada que ver con proteger la vida, la gente viva o los ya nacidos, sino que enfocan todos sus esfuerzos y gastan todas sus energías en la defensa de fetos no nacidos, excluyendo cualquier otra consideración.

En Colombia este movimiento tiene miles de simpatizantes, desde el espectro político, pasando por el religioso y obviamente en el espectro civil, algunos hipócritamente asisten a actos de barbarie en corridas de toros, no sólo políticos, también sacerdotes que disfrutan de la tauromaquia. Pero lo más triste, es ver la red llena de comentarios disparatados por parte de muchos simpatizantes y políticos autodefinidos pro-vida, festejando la muerte de jóvenes guerrilleros. Si en realidad fueran defensores acérrimos de la vida marcharían también en contra de las corridas de toros, harían plantones y vigilias en rechazo al asesinato de nuestra juventud y alzarían su voz de protesta por los daños ambientales y la destrucción de nuestros campos, porque allí también hay vida.

Muchos a quienes conozco marchan anualmente por la defensa de la “vida”, son los mismos que curiosamente ‘aplauden la muerte violenta de cualquiera, por malvado que sea’ el jefe del combo o el asesino de alguno de sus familiares. No hay coherencia en la defensa de la vida. No es pro-vida quien solo defiende un feto, no lo es, ni lo será. Somos una sociedad profundamente enferma que justifica la muerte de jóvenes en las comunas de Medellín, cuando después de salir de misa de doce del mediodía un domingo, se escucha en el atrio de la Iglesia decir: “Quién sabe qué hizo, en algo raro debía andar” en referencia al joven asesinado la noche anterior en el barrio. Si Medellín es una ciudad tan creyente, que se reconoce dentro de los valores católicos y tan defensora de la vida en marchas con gran número de asistentes, ¿por qué se justifica el asesinato de un adolescente? justificación que viene de esos mismos asistentes a la ‘marcha por lo vida’ o mejor a la ‘marcha anti-aborto’.

Por lo anterior, es claro que ser pro-vida no es salir a marchar a defender un feto, simples e incoherentes quienes así lo hacen. Continuamente en esta marcha se ven avisos en los que se leen palabras como ‘asesina’, en referencia a una mujer que se practicó un aborto clandestino. Dentro de este movimiento se tiene una fascinación por la defensa del feto desde el primer día de su concepción, y lo seguirán defendiendo hasta el día de su nacimiento, una vez nacido, su vida ya no importa, pasa a un segundo plano y se entra a defender otro feto, hasta que nazca, para olvidarse nuevamente de ese otro sujeto nacido, y así sucesivamente por los siglos de los siglos, amén. ¿Qué pasa entonces con los problemas de salud pública que hay en el país por la cantidad de nacimientos?, ¿qué pasa entonces con los niños abandonados en orfanatos, familias que viven en precarias condiciones y niños que se mueren diariamente de hambre? Se los dejan al estado colombiano, los grandes defensores del universo (los pseudo-pro-vida) no están en el espectro participativo.

Si realmente estuvieran preocupados por la “vida” y no sólo por el feto y les importara tanto la vida de ese feto que se convertirá en ciudadano, entonces se dedicarían belicosamente a garantizar que los niños tuvieran una adecuada alimentación y en las cantidades óptimas, una educación justa y un lugar digno para vivir. Infortunadamente ya que las preocupaciones de los pseudo-pro-vida terminan en el momento en el que el feto se convierte en ciudadano, instan a la sociedad al error y a que se vinculen a ellos sin otro argumento que estar en contra del aborto, pues no son provida, son pro-feto, la verdadera defensa de la vida no está presente en su activismo.

El humorista estadounidense George Carlin comparte bastante bien mi posición frente a estos pseudos: “Estos conservadores son increíbles, están a favor de los “no nacidos”, harían cualquier cosa por ellos, pero una vez que naces, estás solo. Los conservadores “pro-vida” están obsesionados con el feto hasta los nueve meses, pero después no quieren oír ni saber nada de ti. Ni guarderías, ni comida en la escuela, ni sanidad gratis, nada. Si eres prenatal estás bien, si eres pre-escolar estás jodido (…) No son “provida”, ¿sabe lo que son? son antimujer. Tan simple como eso. No les gustan las mujeres. Piensan que la función de una mujer es ser una yegua que cría para el Estado”.

No podemos permitir que se sigan apoderando de la palabra ‘vida’ para defender un feto y tildar de anti-vida o de asesinos a quienes no lo hacen. Es nuestro compromiso destruir esas falsas pretensiones de los pseudos que se dicen pro-vida basados en su oposición al aborto. No son pro-vida, si lo fueran patrocinarían programas de alimentación, de educación y orfanatos en vez de vanagloriarse anualmente en las calles de ser los defensores del universo. Debemos entender que el estado necesita regular la natalidad, y ya sea con aborto legal o sin él, es nuestra obligación como ciudadanos y amantes de la vida garantizar los mínimos básicos para que todo ser humano y ciudadano pueda vivir dignamente, ese es el verdadero movimiento a favor de la vida.

 

Diversidad animada

El pasado 3 de septiembre se estrenó en Estados Unidos el capítulo final de la serie animada Adventure Time (Hora de Aventura en América Latina). Dicho episodio ponía fin a todas las aventuras que sus protagonistas, Finn el humano y Jake el perro han tenido a lo largo de los últimos 10 años en la Tierra de Ooo. No sobra resaltar que este ha sido uno de los proyectos más ambiciosos de Cartoon Network en los últimos años, pues su éxito la consolidó como una de las mejores series animadas de la reciente cultura pop y que ha servido para que otros caricaturistas que trabajaron en esta serie pudieran comenzar proyectos de animación propios.

El episodio final trajo consigo algo que los fans estábamos esperando desde hace un tiempo:  la confirmación de una relación discreta y algo silenciosa entre los personajes de la Dulce Princesa y Marceline la reina vampiro.  Lo que fue transmitido en el episodio como un beso tierno entre ellas, nos permitió mirar un poco más allá y entender que el show había cumplido con romper ese estigma que se tienen en las series animadas con respecto a personajes LGBTIQ y también a los que tienen limitaciones físicas e inseguridades. Esta tendencia ha permitido que las series animadas no solo lleven historias de aventuras a sus jóvenes espectadores sino también que lleguen a sentirse representados en lo que ven y de esta manera aprendan a tener más valentía, confianza y fortaleza en sí mismos. En pocas palabras les ha llevado algo de esperanza.

El caso de Adventure Time no es nuevo, ya hemos tenido otros productos animados en los cuales podemos encontrar personajes que apuestan por la diversidad y que a su vez no son relegados a roles secundarios. Sin ir demasiado lejos podemos tomar el ejemplo de Steven Universe, serie animada creada por Rebbeca Sugar cuya premisa es acerca de extraterrestres y tecnología. Recientemente dos personajes con un sexo no determinado (porque son gemas) pero de apariencia femenina tuvieron una boda. Sugar ha mostrado una actitud positiva en su producto respecto a enseñar que el mundo es un lugar diverso y es por ello que en su obra encontramos gran variedad de diversidades no solo en el ámbito sexual, sino también racial, social y de género, generando un impacto positivo en la industria de la animación. De esta manera Steven Universe ha llevado un mensaje de unidad y tolerancia a todos sus espectadores por medio de las aventuras de Steven y las Gemas de Cristal, en las que se han trabajado temas que podrían considerarse tabú, mediante analogías y representaciones que permiten entender la necesidad de hablar sobre diversidad a los jóvenes sin llegar a estigmatizar o idealizar.

Conservar este interés en mostrar la diversidad desde las series animadas se hace necesario ya que permite romper con estigmas arraigados y fortalece a los jóvenes con mensajes positivos sobre tolerancia. La diversidad no acaba de llegar, existe desde hace mucho, relegada en una esquina y ahora es cuando empieza a ser vista y a tener voz en nuestra cotidianidad. Es importante entender lo que se ha logrado con este tipo de series animadas enfocadas en públicos jóvenes que han permitido romper barreras y apuntar a que las próximas generaciones sean más conscientes que el mundo no es blanco o negro, sino lleno de colores. Estos ejemplos animados se atreven a mostrar sin temor que está bien ser diferentes y defenderse de imposiciones sociales con tendencia a normalizar y ser dañinas para el libre desarrollo personal. Todos debemos tener el derecho de poder existir y ser como somos sin temor a represalias.

Más allá de un amor de verano

En algunos casos los premios nos pueden decir qué esperar de una película. En este caso con más de veinte nominaciones en diferentes premios y categorías (entre ellos nominación al Óscar como mejor película), que le dio a James Ivory el premio Óscar de Mejor Guíon Adaptado, y ganadora de mejor película en los Premios Gotham, entre otros,  Call Me By Your Name es una historia centrada en el deseo y la juventud, más allá de los premios, o de que el deseo que se produce es entre dos hombres, es una historia que merece ser vista o leída.

Me referiré al libro y a la película como la historia, haciendo diferencia entre ambos cuando sea necesario. Elio es un chico de diecisiete años, algo introvertido y muy inteligente, cuyos padres tienen la costumbre de invitar estudiantes de doctorado a quedarse en su casa de verano en Italia. A cambio del hospedaje, el huésped debe ayudar al padre de Elio, en sus obligaciones y labores académicas. En un principio, Elio posee cierta molestia hacia Oliver, el nuevo huésped este verano, pero a medida que avanza la historia se muestra que la molestia es realmente un mar de sensaciones que le invaden por él. Como dije antes, esta historia se centra en el deseo y en la juventud, tanto el libro como la película abordan de manera original el deseo entre dos hombres, sin caer en repeticiones de otras historias. Ésto último algo difícil de creer, teniendo en cuenta la innumerable cantidad de libros y películas con ésta temática, y es tal vez porque en la historia no se habla del tema de ser gay como un problema, ni es el tema central, Elio como tal no sufre ni pasa mucho tiempo pensando en por qué le atrae Oliver, incluso en libro lo que lo hace sentirse más extraño es el hecho de que Oliver pueda fijarse en él. En la película se muestra más es el juego de desidias y coqueteo, como disfrutan una vez dan rienda suelta a lo que sienten por el otro sabiendo que el tiempo apremia. En el libro la problemática que desarrolla es el amor desbordado que siente Elio hacía Oliver y lo difícil que será dejarlo cuando el verano acabe. Incluso los padres de Elio resultan ser bastantes comprensivos con la relación que se desarrolla entre los dos, sin que les moleste tampoco el hecho de que Oliver sea seis años mayor que Elio. Una de las partes más álgidas de la historia es la conversación que Elio tiene con su padre, en torno a lidiar con los sentimientos después de una ruptura amorosa, una escena cargada de sinceridad y emoción. 

La película le hace honor al libro, con las imágenes más fieles posibles intentando expresar todo aquello que queda por fuera del film, bien merecido tiene el Óscar James Ivory por poder convertir esta historia sin quitarle su esencia el libro.  Con un soundtrack muy bien cuidado, tal como la canción de “Mystery of Love” escrita e interpretada por Sufjan Stevens especialmente para el film. Las interpretaciones brillan por su naturalidad y limpieza, y es que no por nada se considera que Timothée Chalamet (quien interpreta a Elio) hizo el papel que lo ha llevado a la fama y a protagonizar más películas; o la de Michael Stuhlbarg (el padre de Elio) que en su papel logra conmover a los espectadores.  El final de la película llega mucho antes que el del libro, pero lo hace en un punto clave, en el que no hace falta decir más, es el final del verano, el final de una historia. Mientras que en el libro el autor se toma el trabajo de darnos a conocer lo que sucede con ambos personajes incluso unas décadas más tarde, la película cierra en el invierno siguiente al verano, ya la historia de amor se contó de manera magistral  y pocas veces uno quiere saber qué pasa después de que una relación tan intensa termina. Aunque el director piensa distinto, ya que después del éxito de la película ha anunciado una segunda parte, alejándose un poco de lo que está en el libro, personalmente dudo que pueda alcanzar el éxito de la primera.

Si me preguntan, no, nadie debería ver la película, porque no es una cuestión de deber, solamente tendría que verse para el disfrute, porque la película está diseñada para adentrarse en un viaje de los sentidos. Una historia con la que cualquiera puede sentirse identificado en lo que es ser joven, en ese indescriptible sentimiento de las primeras emociones, de los primeros descubrimientos del gusto y del querer. Es una historia en donde se muestran hermosos paisajes de Italia, exuberantes en la película, de alguna manera para darle esa sensación de juventud y un paraíso añorado. Es la historia de un verano inolvidable, del primer amor, de ese que nos marca, es la historia de Elio en el punto exacto del cambio entre joven y hombre, intentando descifrar el deseo, descubriendo lo que significa enamorarse,  lo que significa amar, todo esto en lugares idílicos de los que uno quisiera hacer parte.

Medellín: Entre Putas y Disputas

¡Oh mi amada Medellín, ciudad que amo, en la que he sufrido, en la que tanto muero! Mi pensamiento se hizo trágico entre tus altas montañas, y ahora más que incierto, irremediablemente confuso entre tus restaurantes de cinco estrellas que sirven bandeja paisa vegetariana, y tus hostales high class que cambiaron la Rumba Aeróbica por clases de Yoga y Crossfit.

Entre mis más grandes defectos se cuentan no saber recortar, pintar con colores y ser puta. Muy puta e igualmente feminista, cruces todas que cargo junto a los condones Trojan, el libro de Gonzalo Arango, y un vaporizador que nunca uso pero me hace sentir muy elegante. Con todo esto, cuelga mi cartera bajo la mesa que mi cliente reservó con tres días de anticipación en uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad, esperando que con la cantidad adecuada del vino correcto logrará sacarme un par de besos en la boca, que bien sabe, no están incluidos en mi servicio.

Durante toda la cena no dejo de observar el cartel de la campaña “No to the sex tourist, no me canso de admirar la creatividad del que decidió poner un stiletto pisando una chancleta, y pienso que me encantaría usar esa imagen para promover mi burdel si consigo montar uno. La señal está colgada en la puerta del mismo restaurante donde por meses los empleados me han recibido con la mayor amabilidad, ya conocen mis platos favoritos y siempre al despedirme me motivan a seguir trayendo a mis clientes.

La ironía, sin embargo, no es tan obvia en este restaurante como en los demás locales, bares, discotecas, y negocios de comida rápida, donde el mismo cartel, cada vez que se cae lo vuelve a colgar una mesera de dieciocho a veinte años vistiendo el uniforme oficial de la honorable compañía: booty shorts, o una minifalda más pequeña que el trapo con el que limpia las mesas, y un top del mismo tamaño, si tiene suerte, la tela no se transparenta demasiado, y su jefe le ha recomendado nunca asistir al trabajo sin maquillarse o arreglarse el cabello y le ha pedido el favor de tratar a los clientes, en especial a los extranjeros, “con la calidez y la picardía que caracterizan a la mujer paisa”. Todo esto, durante ocho horas, seis días a la semana, por un sueldo básico, una carga laboral que mi inteligencia no me deja entender, y mi feminismo no me permitiría soportar .

Esta mesera no es una mujer con un nombre propio, es una idea de mesera, de impulsadora, de modelo de protocolo, de vendedora, de recepcionista, de aseadora, de cajera, un concepto que se repite en cada negocio de la zona. Esta chica tan seductora adquiere un rostro nuevo cada que llega a los treinta y se le empiezan a caer los encantos “que caracterizan a la mujer paisa”, cada que se hace lo suficientemente madura como para no permitir las caricias y los roces indebidos de los clientes más atrevidos, cada vez que cambia la inocente y excitante expresión de incomodidad y vulnerabilidad cuando le miran el escote, por una voz fuerte de reclamo o Dios no lo quiera, una cachetada en la cara del abusivo, cada vez que le tiene que correr el botón a los booty shorts  porque subió de peso y que se niega a sonreír ante las insinuaciones sexuales y las actitudes tan exageradamente machistas y obviamente violentas que la rodean, ahí llega entonces el famoso “recorte de personal”.

¿A qué jugás entonces, Medellín? ¡Mi amada Medellín! Que querés vender a tantas, que presionás a tantas otras y permitís tantos abusos a cambio de unos cuantos dólares, que nos negás a nosotras, las que si vendemos esos y otros encantos, a voluntad y con inteligencia, y nos hacés sentir culpables. Los confundís a ellos, poniendo en los anuncios tetas, culos, labios, y ofreciendo descaradamente “la belleza” de tus mujeres como si de una artesanía, un chicharrón o un tiquete más de metrocable se tratara, y les decís al mismo tiempo que no vengan a buscar lo que vos misma ofrecés como atractivo.

Incapaz como he sido siempre de guardarme la rabia, obligo a mi cliente a escuchar mi disertación sobre prostitución, turismo, y patriarcado por casi media hora, y me lamento por no tener un nivel de inglés suficiente para explicarle con detalle mi descontento, como si este pobre señor, que lo tiene todo y no entiende nada, pudiera hacer algo por nosotras; contrario a lo que se pensaría, él no se aburre, me llena de halagos, dice que soy inteligente y estoy más bella que nunca, y me siento más segura, más satisfecha, más tranquila, de lo que creo que se siente ser esas otras chicas.

Yo, por lo menos, tengo la certeza de que con el pago de esta noche alcanzo a cubrir el arriendo, y él, tan respetuoso como es, solo llegará hasta donde yo se lo permita, cerramos una cena perfecta con un postre perfecto y un par de plones al vaporizador, juntos concluimos que si yo tuviera un burdel sería el mejor de todos.

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